El 20 de mayo de 1961 un grupo de 70 pioneros, en su mayoría trabajadores agropecuarios, dieron vida jurídica a nuestra Cooperativa de Ahorro y Crédito San Miguel – Coofisam-, bajo el liderazgo visible de Ismael Quevedo Llanos y el sacerdote Jorge Eduardo Vargas Mesa (Q.E.P.D.), con el objetivo de beneficiar a las clases populares y campesinas del municipio de Garzón y la zona centro del Departamento del Huila, cuyas posibilidades para acceder a financiamiento que les permitiera apalancar sus proyectos eran limitadas en aquella época.
Nos propusimos ser la cooperativa del campo y la ciudad, una entidad cálida, amigable y cercana a la gente, solidaria, confiable, generadora de desarrollo y progreso, pensando siempre en el bienestar de los asociados, aliados y el talento humano, que contribuyera tanto a nivel económico como social, mediante programas y proyectos de impacto para las comunidades.
Nuestra institucionalidad ha visto materializar estos propósitos, fruto del compromiso de las instancias administrativas, gerenciales, operativas, y el respaldo de la base social y razón de ser, conformada por más de 90 mil asociados. Actualmente contamos con 17 agencias; 15 en el departamento del Huila, en los municipios de Garzón, Guadalupe, El Pital, Gigante, Acevedo, Tarqui, La Plata, Pitalito, Suaza, La Argentina, Neiva, Rivera, Hobo, Íquira y Saladoblanco, y dos en el Tolima, en El Espinal y Planadas. Adicionalmente, a través de la corresponsalía solidaria hacemos presencia en otros 16 municipios y centros poblados de los dos departamentos.
De acuerdo con nuestra gerente general, Melva Rojas Paladinez, son varios los logros obtenidos durante estas seis décadas, entre los cuales destaca el bienestar de los asociados a quienes acompañamos a construir sus historias de progreso, y el vínculo de confianza existente. “Hemos apoyado a lo largo de estos años a nuestros agricultores para invertir en sus cultivos, comprar tierras y ampliar la producción; a los microempresarios en el crecimiento de sus negocios; a los jóvenes que estudian con créditos condonables y escalonan profesionalmente; a las familias que pudieron comprar o remodelar su casa, viajar, mejorar su calidad de vida”, expresa.
Esa confianza, asegura, se debe no solo a los beneficios recibidos por medio del ahorro, el crédito o los programas sociales, sino que es el resultado de la transparencia en la administración, gobernanza clara, directivos y trabajadores honestos e íntegros en su ejercicio de liderazgo cooperativo. “Nuestra empresa ha sabido mantenerse, robustecerse y sobrellevar las crisis gracias a que posee unas finanzas sanas, posibilitándole enfrentar momentos de dificultad”, indica.
Durante el 2020 entregamos $4.201 millones en beneficios directos para los asociados, representados en devolución de intereses, subsidios, revalorización de aportes sociales, seguros, programas de solidaridad, educación, integración y el apalancamiento económico de la fundación, con lo cual demostramos un impacto en las familias económico y social.
En reciprocidad también hemos puesto un voto de confianza en los asociados, convencidos del potencial que tienen para progresar. La labor de acompañamiento a los campesinos y microempresarios urbanos, realizada desde nuestros inicios, sentó bases sólidas. Fuimos pioneros en diferentes poblaciones, generando espacios de diálogo con la gente, enseñándoles a ahorrar, ofreciéndoles el crédito que necesitaban para salir adelante, empoderándolos y ayudándolos a creer que un futuro mejor sí era posible.
Celebramos este aniversario con nuestros asociados, directivos, talento humano, proveedores y aliados, agradeciéndoles el apoyo y el respaldo recibido durante 60 años, sin ellos no habría sido posible creer, crecer, robustecernos, atravesar momentos de dificultad, avanzar y visualizar nuevas oportunidades. Hemos superado retos demostrando de qué estamos hechos, por eso, pensamos en grande, llevamos a los asociados en el corazón y seguiremos acompañándolos en la construcción de sus historias de progreso, individuales, familiares y comunitarias.


Melva Rojas Paladinez, gerente general de Coofisam.